El crecimiento económico en la República Dominicana en mayo fue de un 3,1 % en comparación con el año anterior, de acuerdo al Indicador Mensual de Actividad Económica del Banco Central. Este aumento representa una mejora frente a abril, cuando el incremento fue de 1,7 %, y demuestra la fortaleza de industrias esenciales como la minería, la agricultura y la edificación.
En particular, la industria minera fue el mayor impulsor de esta actividad, con un aumento aproximado del 21 %, estimulado por un incremento en la extracción de oro y plata. El sector agrícola también mostró un desempeño significativo, registrando un crecimiento consolidado de alrededor del 4,9 % en los primeros cinco meses del año, debido al aumento en los cultivos de arroz, plátano, guineo, aguacate, y en la producción de aves y huevos.
El ámbito de la construcción, luego de meses de decrecimiento, cambió su dirección y aumentó un 1,9 % en mayo, mejorando los datos anuales que todavía indican una leve disminución. Este aumento apunta a una recuperación parcial en proyectos de infraestructura pública, residencial y obra civil.
Por otro lado, la producción local y los servicios —como el comercio, el transporte y las finanzas— continuaron con una trayectoria favorable, lo cual muestra que la mejora se está expandiendo hacia actividades cruciales para el consumo interno y la creación de puestos de trabajo.
Estos resultados permiten que, en total, la economía haya crecido un 2,6 % en los primeros cinco meses del año, evidenciando una recuperación gradual frente a un contexto global caracterizado por políticas monetarias restrictivas y desafíos geopolíticos.
Un factor de impulso fueron las medidas del Banco Central, que liberó un porcentaje significativo de recursos del encaje legal con el fin de promover el crédito a sectores productivos. Esto permitió que las entidades financieras inyectaran liquidez adicional a la economía para respaldar la construcción, la agroindustria, las pymes y la manufactura, contribuyendo al repunte del crecimiento.
Sin embargo, los economistas señalan que la recuperación aún no es completa. Para cerrar el año con un crecimiento cercano al 3,5 %, será necesario mantener o mejorar el desempeño de los sectores dinámicos y revertir las caídas en otros rubros. Además, persisten desafíos como la lenta recuperación del turismo, la moderación del gasto privado y la necesidad de fortalecer las finanzas públicas.
El Fondo Monetario Internacional y otras entidades internacionales prevén un incremento de más del 4 % para este año. Sin embargo, advierten que esto está sujeto a mantener la estabilidad de las finanzas públicas, controlar la inflación y avanzar en las reformas estructurales. En especial, la deuda del Estado —que excedió los 54.000 millones de dólares en 2023— continúa siendo un indicador observado por las agencias calificadoras y especialistas del sector financiero.
El sector del turismo, esencial para la economía y que aporta de manera destacada al PIB, presentó en mayo una ligera mejora en el número de turistas. Pese a seguir siendo robusto, el ritmo fue algo más lento respecto a meses previos, lo que impulsó una estrategia más dinámica para diversificar mercados y potenciar la promoción de áreas como los cruceros.
La región latinoamericana, en general, enfrenta un panorama de crecimiento moderado, con proyecciones en el rango del 2 % al 3 % para el año. En este contexto, la economía dominicana destaca por mantener un ritmo de expansión superior al promedio regional, aunque con la necesidad de adaptarse a un entorno global más exigente.
De cara al segundo semestre, el desafío será consolidar el avance observado en minería, construcción y agroindustrial, promover la llegada de inversiones y fortalecer los pilares macroeconómicos. Mantener niveles saludables de liquidez, atraer capital para proyectos de infraestructura y diversificar los mercados de exportación serán elementos clave.
La economía dominicana está actualmente en un proceso de cambio hacia una recuperación duradera: conservando las tasas de crecimiento logradas, pero enfrentando las repercusiones de un entorno global inestable y la necesidad de armonizar el crecimiento económico con la estabilidad financiera.