Oslo, capital de Noruega, combina ambiciosas metas climáticas con una economía que históricamente ha dependido de la energía. La ciudad y sus inversores afrontan el reto de evaluar el riesgo de carbono en activos de larga vida útil —incluidos edificios públicos y privados, infraestructuras energéticas, puertos y activos financieros vinculados a hidrocarburos— para evitar pérdidas de valor, emisiones inesperadas y un incremento de los costes regulatorios.
Qué son los activos de larga vida y por qué importan
- Definición: activos con vida económica superior a 10–20 años (edificios, centrales, redes, terminales, concesiones).
- Vulnerabilidad: su exposición al riesgo de políticas climáticas, cambios tecnológicos y cambios en la demanda implica mayor probabilidad de convertirse en activos varados.
- Impacto financiero: revalorizaciones, aumento de costes operativos (incluido el precio del carbono), dificultad para obtener financiación y aumentos en costes de seguro.
Marco regulatorio y panorama económico clave para Oslo
- Política nacional: Noruega persigue reducción de emisiones y participa en el sistema de comercio de derechos de emisión de la Unión Europea, así como aplica impuestos sobre el carbono en sectores específicos (petróleo y gas, transporte, etc.).
- Objetivos municipales: Oslo se ha fijado metas de reducción de emisiones ambiciosas, con planes para alcanzar neutralidad climática en el ámbito municipal en plazos más cortos que los nacionales.
- Precio del carbono: los precios de derechos de emisión han sido volátiles; en 2022–2023 se situaron en rangos elevados (del orden de decenas a centenas de euros por tonelada), lo que altera de manera significativa la viabilidad económica de activos intensivos en carbono.
- Divulgación y supervisión: regulaciones europeas y normas internacionales empujan a mayor transparencia sobre riesgos climáticos en la contabilidad y reportes financieros.
Metodologías para evaluar el riesgo de carbono en activos de larga vida
- Contabilidad de emisiones por alcance: calcular las emisiones directas (alcance 1), las provenientes del uso de energía adquirida (alcance 2) y todas las demás emisiones indirectas vinculadas a la cadena de valor (alcance 3).
- Análisis de ciclo de vida: examinar el conjunto de emisiones que genera el activo durante toda su vida útil, considerando construcción, operación y eventual retiro.
- Escenarios climáticos y de transición: aplicar rutas de políticas y avances tecnológicos, incluidos escenarios coherentes con 1,5 °C o 2 °C, para prever variaciones en la demanda, los precios y las obligaciones regulatorias.
- Pruebas de resistencia (stress testing): simular cambios en factores clave como el precio del carbono, los costes de electrificación y los requerimientos energéticos, con el propósito de estimar la sensibilidad del flujo de caja y del valor actual neto.
- Modelización financiera integrada: incorporar costes variables por tonelada de CO2, inversiones de mitigación como electrificación o mejoras de eficiencia, y la opción de un cierre anticipado para determinar la probabilidad de un activo varado y las pérdidas asociadas.
- Métricas de exposición: cuantificar la intensidad de carbono (toneladas CO2e por unidad de producción o por euro de ingresos), la porción de ingresos vinculada a combustibles fósiles y la vida económica remanente.
Instrumentos, normas y prácticas recomendadas
- Estándares de contabilidad: aplicación de metodologías como la contabilidad de huella de carbono para ámbitos financieros y empresariales, junto con la incorporación de guías sectoriales que faciliten la estimación del alcance 3.
- Alianzas y marcos: participación en iniciativas locales y europeas dedicadas a la contabilidad de carbono y al reporte financiero climático con el fin de armonizar las métricas.
- Modelos de valoración: consideración de escenarios con precios internos del carbono y elaboración de análisis de sensibilidad que permitan reflejar ese coste dentro del descuento de los flujos de caja.
- Integración en gobernanza: definición de políticas de inversión que contemplen los riesgos climáticos, como restricciones a la exposición a combustibles fósiles o la exigencia de planes de transición y descarbonización.
Ilustraciones numéricas a modo de ejemplo
- Ejemplo 1: edificio público con calefacción a gas
- Emisiones estimadas: 500 tCO2e por año.
- Precio del carbono considerado: 80 €/tCO2e.
- Gasto anual asociado a dichas emisiones: 40.000 € (500 × 80).
- Con un presupuesto operativo de 1.000.000 €, el cargo por carbono equivale al 4% del total; si el precio asciende a 150 €/t, el impacto escala hasta el 7,5%.
- Ejemplo 2: terminal portuaria con vida útil restante de 30 años
- Emisiones de operación: 10.000 tCO2e al año derivadas de maquinaria y combustibles.
- Coste anual del carbono a 100 €/t: 1.000.000 €.
- Una caída del 15% en la demanda de carga por la descarbonización del transporte marítimo podría reducir ingresos y hacer que los costes de carbono vuelvan marginal la inversión, incrementando el riesgo de retiro anticipado.
- Ejemplo 3: activo energético vinculado a hidrocarburos
- Método de valoración: estimar los flujos de caja en tres escenarios (políticas estrictas, intermedias y laxas) donde varían precio del carbono, demanda y coste de capital.
- Conclusión habitual: con políticas estrictas y precios altos del carbono, el valor presente puede disminuir entre un 20% y un 60%, según la intensidad de emisiones y la posibilidad de reemplazo tecnológico.
Ejemplos prácticos de importancia para Oslo
- Edificios municipales: Oslo ha impulsado la actualización energética de sus edificios públicos, incorporando en sus evaluaciones anticipadas la proyección de reducción de emisiones, el potencial de ahorro de energía y el grado de sensibilidad frente a impuestos sobre el carbono.
- Transporte urbano: la electrificación de autobuses y tranvías del transporte público disminuye la dependencia del precio del carbono y atenúa el riesgo de que las flotas basadas en combustibles fósiles queden obsoletas.
- Inversiones financieras: los fondos asociados a la ciudad y los inversores noruegos incluyen análisis sobre la exposición a combustibles fósiles, junto con directrices internas que restringen la colocación de capital en activos con elevado riesgo de pérdida de valor.
- Infraestructura portuaria y logística: la adecuación para operar con combustibles de baja huella de carbono, como hidrógeno o suministro eléctrico en muelle, mitiga el peligro de depreciación ante regulaciones marítimas cada vez más exigentes.
Guía esencial para realizar la evaluación de manera detallada y progresiva
- 1. Identificar el universo de activos: ordenar cada componente según su clase, la duración de su vida útil y el nivel de dependencia que mantiene respecto a los combustibles fósiles.
- 2. Medir emisiones actuales: calcular los alcances 1, 2 y 3 utilizando tanto datos operativos como parámetros reconocidos dentro del sector.
- 3. Definir horizontes y escenarios: establecer las posibles rutas de políticas, precios del carbono y avances tecnológicos para los plazos de 2030, 2040 y 2050.
- 4. Modelar impactos económicos: prever de qué manera podrían cambiar los costos operativos, las inversiones requeridas para la transición y los flujos de caja en cada escenario.
- 5. Calcular indicadores de riesgo: determinar el valor expuesto a riesgos climáticos, la probabilidad de que un activo quede obsoleto y la intensidad de carbono por unidad de valor.
- 6. Diseñar respuestas: proponer medidas de mitigación como la electrificación o el incremento de la eficiencia, junto con estrategias de desinversión, ajustes de trayectoria, seguros y herramientas contractuales.
- 7. Reportar y revisar: integrar los resultados en la gobernanza, en los reportes municipales y en las políticas de inversión, aplicando revisiones regulares ante cambios regulatorios o de mercado.