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¿Quién decide el destino de tus datos? El poder oculto

Quién controla los datos y por qué eso es poder

Los datos son el recurso estratégico del siglo XXI: registros de comportamiento, preferencias, ubicación, salud, transacciones y comunicaciones que, cuando se agregan y analizan, producen conocimiento predictivo. Controlar esos datos equivale a dirigir la atención, la economía y la toma de decisiones, tanto a escala individual como colectiva. A continuación se analiza quiénes ejercen ese control, cómo lo hacen, qué consecuencias tiene y qué herramientas existen para equilibrar el poder.

¿Qué se comprende cuando hablamos de “datos”?

Los datos incluyen:

  • Datos personales: nombre, dirección, identificadores, número de documento.
  • Datos de comportamiento: historial de navegación, búsquedas, clics, compras.
  • Datos de localización: geolocalización de dispositivos, rutas y desplazamientos.
  • Datos sensibles: salud, orientación política, creencias religiosas, biometría.
  • Metadatos: cuándo, dónde y cómo se creó una interacción, que a veces revela más que el contenido.

Actores que controlan los datos

  • Grandes plataformas tecnológicas: empresas que operan motores de búsqueda, redes sociales, servicios de correo, comercio electrónico y sistemas operativos. Acumulan datos de miles de millones de usuarios y ofrecen infraestructuras de análisis y publicidad.
  • Corredores y agregadores de datos: compañías que compran, limpian y venden perfiles a anunciantes, aseguradoras y otras empresas. Operan en segundo plano y muchas veces sin el conocimiento del titular de los datos.
  • Gobiernos y agencias estatales: recopilan datos por seguridad, impuestos, salud pública e infraestructura. Pueden acceder a datos privados por ley o mediante vigilancia masiva.
  • Empresas del sector salud, finanzas y telecomunicaciones: manejan datos extremadamente sensibles y tienen poder para decidir usos comerciales o institucionales.
  • Pequeñas y medianas empresas y desarrolladores: capturan nichos de datos específicos (por ejemplo, aplicaciones de fitness o domótica) que, integrados, enriquecen perfiles.

Mecanismos de control

Los actores mencionados utilizan múltiples vías para transformar la información en una fuente de poder:

  • Monopolio de la plataforma: a medida que crece la comunidad de usuarios, los datos ganan mayor valor y resulta cada vez más complejo para ellos cambiar a otras opciones.
  • Economía de la atención: sistemas algorítmicos que ordenan contenidos con el fin de ampliar el tiempo de visualización y, en consecuencia, aumentar los ingresos por publicidad.
  • Modelos predictivos y aprendizaje automático: facilitan anticipar conductas, ajustar estrategias de precios, definir segmentos de público y orientar decisiones.
  • Integración vertical: compañías que abarcan hardware, software y servicios obtienen datos desde numerosos puntos dentro del ecosistema, como dispositivos, aplicaciones o la nube.
  • Intercambio y venta de datos: existen mercados, tanto regulados como clandestinos, donde la información se negocia, se mezcla y circula nuevamente.

Por qué dominar los datos concede poder

  • Ventaja económica: los datos permiten personalizar ofertas, reducir costes de adquisición de clientes y crear fuentes recurrentes de ingresos publicitarios. Las plataformas con datos extensos pueden capturar gran parte del valor generado en una cadena económica.
  • Influencia política: microsegmentación y mensajes personalizados facilitan campañas políticas dirigidas que pueden afectar la opinión pública y el resultado de elecciones.
  • Dominio de la información: controlar qué se muestra a quién (rankings, recomendaciones) orienta la agenda pública y cultural.
  • Seguridad y vigilancia: el acceso a metadatos y comunicaciones habilita vigilancia masiva, prevención del delito o, en manos autoritarias, represión y control social.
  • Discriminación algorítmica: modelos que usan datos sesgados pueden amplificar desigualdades en créditos, seguros, empleo o justicia.

Ejemplos destacados

  • Escándalo de Cambridge Analytica: aprovechamiento indebido de datos de millones de usuarios en redes sociales para elaborar perfiles psicológicos y orientar campañas políticas, revelando cómo información aparentemente trivial puede incidir en procesos democráticos.
  • Brecha de Equifax (2017): divulgación no autorizada de datos personales y financieros de cerca de 147 millones de individuos, ilustrando los peligros de concentrar información crítica en un número reducido de organizaciones.
  • Clearview AI: obtención masiva de fotografías disponibles públicamente con fines de reconocimiento facial, generando preocupaciones sobre vigilancia amplia y la erosión de la privacidad.
  • Sistemas de puntaje social en algunos países: combinación de datos privados y públicos para valorar la “confiabilidad” de la ciudadanía, influyendo en el acceso a diversos servicios y en las oportunidades de movilidad social.
  • Compartición de datos sanitarios controversiales: convenios entre instituciones de salud y compañías tecnológicas que provocaron discusiones sobre consentimiento, beneficios reales y posibles riesgos ligados al uso comercial de información clínica.

Efectos en las personas y en la sociedad

  • Privacidad erosionada: pérdida de control sobre información personal y riesgos de exposición no autorizada.
  • Autonomía reducida: decisiones influenciadas por mensajes personalizados y arquitecturas de elección diseñadas para dirigir comportamientos.
  • Riesgo económico: usos discriminatorios que afectan acceso a crédito, empleo o seguros.
  • Fragilidad democrática: manipulación de información y polarización amplificada por burbujas algorítmicas.
  • Seguridad física: vulneración de datos que revela patrones de desplazamiento, vida privada o información sensible que puede facilitar delitos.

Regulación y respuestas sociales

Las reacciones combinan marcos legales, presión pública y cambios empresariales.

  • Regulaciones de protección de datos: normativas dirigidas a otorgar mayor control a los titulares sobre su información personal (acceso, rectificación, eliminación, portabilidad) y a reforzar la responsabilidad de quienes gestionan dichos datos; incluyen marcos regionales que establecen penalizaciones y exigen claridad en el tratamiento.
  • Auditorías y rendición de cuentas: revisiones externas de algoritmos, divulgación del funcionamiento de los modelos y evaluaciones independientes para identificar posibles sesgos y vulnerabilidades.
  • Movimientos de datos abiertos y soberanía de datos: propuestas que impulsan que comunidades y gobiernos administren sus datos estratégicos, con énfasis en ámbitos como salud y recursos públicos.
  • Herramientas técnicas: métodos como cifrado, técnicas de anonimización diferencial y sistemas federados que facilitan el análisis sin necesidad de concentrar información sensible.

Qué pueden hacer los usuarios y las organizaciones

  • Transparencia y consentimiento informado: exigir claridad sobre usos y duración del almacenamiento; limitar permisos en aplicaciones.
  • Minimización de datos: las empresas deben recolectar solo lo estrictamente necesario y retenerlo por períodos limitados.
  • Auditorías internas y externas: implementar revisiones de modelos y procesos para detectar sesgos y vulnerabilidades.
  • Adopción de tecnologías de protección: cifrado de extremo a extremo, anonimización robusta y soluciones de aprendizaje federado cuando sea posible.
  • Educación digital: formación ciudadana sobre riesgos de compartir datos y prácticas para reducir exposición (gestión de contraseñas, autenticación multifactor).

Riesgos futuros y puntos de vigilancia

Con la proliferación del Internet de las cosas, la biometría y la inteligencia artificial, los riesgos se intensifican: se obtienen perfiles más detallados, se posibilita anticipar estados de ánimo o condiciones de salud y se incrementa la capacidad de influir en dinámicas sociales de manera inmediata. Resulta esencial supervisar la concentración de la infraestructura de IA y el manejo de datos sensibles que facilitan la automatización de decisiones de gran relevancia.

El dominio sobre los datos trasciende lo técnico o lo comercial, pues determina quién puede influir en preferencias, repartir oportunidades y decidir qué información llega a cada persona; cuando unos pocos concentran esos datos, surgen desequilibrios de poder que repercuten en derechos, mercados y sistemas democráticos; para afrontarlo, se requieren regulaciones sólidas, avances tecnológicos que prioricen la privacidad y una ciudadanía capaz de exigir transparencia, y solo al combinar estos factores es posible equilibrar el valor económico de los datos con la protección de la dignidad, la autonomía y la justicia social.

Por: Pedro Alfonso Quintero J.

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